Preludio

Quiero darles la bienvenida a mi blog estrenando esta sección que corresponde a los posts que estaré publicando periódicamente. Para iniciar, el presente forma parte de un futuro proyecto de investigación que me interesa y que por abarcar diferentes áreas de estudio principalmente psicológicas y de hechos sociales, requiere de un trabajo exhaustivo. Pero por ahora, presentaré una introducción al tema y abordaré un poco parte de la idea general permaneciendo del lado simple. La misma, seguirá desarrollándose en una serie de entregas. ¡Buena lectura!

EL MÚSICO Y EL MEDIO. Evolución, preservación y negación

¿Cómo puede cambiar un proyecto musical de acuerdo a los intereses de su intérprete? Si hay algo que con el pasar del tiempo noto y cuestiono constantemente, es cómo muchos de los grupos que sigo desde hace muchos años (y otros que no), sobre todo aquellos pertenecientes a la década de los 2000 -que personalmente considero significativa en cambios-, se han modificado radicalmente. Otros, continúan siendo muy parecidos a lo que en su momento conocí de ellos. Y si algo acostumbro hacer cuando hay un revival de un grupo que solía escuchar es analizarlo desde varias perspectivas. Vamos con la evolución técnica del músico, la preservación o la negación del género y cómo se interrelacionan estos aspectos.

Considero admirable la preservación de ciertos géneros musicales, que hoy día para muchos seguidores y principalmente para sus intérpretes están extintos. Para una breve ejemplificación del tema, expongo a dos grupos de amplia trayectoria y significación dentro de un mismo género, el metalcore.

Por una parte, Atreyu. La salida de su último disco Long Live es definitivamente, por no decir en lo absoluto, un cierto salto al pasado. Transmiten algo un tanto surrealista como el vivir dos épocas diferentes al mismo tiempo. Desde la perspectiva evolutiva técnica a la cual quiero referirme, el progreso de un músico se convierte actualmente en su consolidación produciendo un trabajo de notoria calidad y de superioridad a nivel de ejecución. Todo esto sin abandonar lo que alguna vez comenzaron a crear, es decir, permaneciendo fieles a sus raíces. Y esto se evidencia al establecer una comparación temporal: su respectivo pasado y presente que convergen en una misma esencia. De aquí, deriva la idea subjetiva de que pasado un tiempo, es complejo renunciar a algo que en su momento estableció el inicio de una convicción. Por otra parte, ejemplifico a Avenged Sevenfold. Músicos de indudable calidad musical y su actual negación ante el género, que para ellos has been left behind –ha quedado atrás. De aquí parte la idea de que la característica progresiva de un músico no necesariamente tiene que suponer un vínculo eterno a su continua recreación en el género que lo vio crecer o que alguna vez ejecutó.

¿Qué implica esta evolución musical donde la preservación de un estilo se relaciona con el virtuosismo del músico? O en el caso contrario, la transformación del sujeto y su entorno para mejorar. Esta dualidad que acabo de presentar constituye una de las tantas partes que aún me quedan por exponer y analizar. Reflexionar sobre la evolución de un músico y las causas que aparentemente pueden justificar o no el hecho de seguir aportando progreso hacia un género y mantenerlo con vida. O abandonarlo por completo hasta alcanzar su postergación.

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