Composiciones

Reflexionemos sobre lo que me gusta referirme como la personalidad del género y la recreación de conceptos o de representaciones mentales que proyectamos en la música.

Si pensamos en la simplicidad de la música como medio para transmitir emociones y experiencias, podríamos atribuir un valor único al significado de cada género musical. Pero cada vertiente posee un origen y pertenece a un contexto X, a pesar de las diferencias los estilos suelen converger en sus mensajes. Simple ejemplo: la protesta. Aunque esta sea la razón de origen de algunos géneros, se acostumbra que las cualidades inherentes a cada estilo van de la mano con las ideologías de sus intérpretes. Es como la personalidad de un individuo y lo que proyecta. Pero como todo es cuestionable, me planteo varias preguntas:

Quise investigar más acerca de lo que proyectamos, comenzar por el ser humano. Cómo asociamos elementos y a su vez cómo estos son proyectados y percibidos por el receptor, y cómo pasan de individuo X a individuo Z. The Social Construction of Reality (Luckmann T, Berger P. L, 1996, Random House) nos lleva a comprender las representaciones mentales, a su vez materializadas porque ellas cobran vida gracias a las acciones y la manera en que los actores de la sociedad intercambian dichas acciones, que a su vez determinan un rol específico para la participación en el contexto social. Cuando estos roles se convierten en hábitos y se propagan de individuo a individuo, se dice que han sido institucionalizados. Se incrustan en la sociedad. Por ello todo lo que creemos, los conocimientos, nuestras concepciones de lo que la realidad es, se plasman en el enorme canvas de la sociedad. De aquí donde se dice que la realidad ha sido construida socialmente. Luego de esta lectura quise esañarme más de lo normal en asociar lo que sucede entre géneros musicales partiendo de una comparación fundamental entre la sociedad, la percepción de la realidad y asociaciones. Los personajes involucrados en ello y cómo influencian todo esto.

Me pregunto:

  • ¿Está una ideología lo suficientemente arraigada al intérprete?
  • ¿Cuál es la relación intrínseca entre la convicción ideológica y el género?
  • ¿Debemos respetar la personalidad de cada género?
  • ¿Cuáles son los elementos o rasgos que definen la personalidad de un género, y que suponen no ser mutables?

Desde hace un tiempo me planteo estas preguntas.

De esta manera infiero a partir del texto de Luckman y Berger.

  • Un rol, dentro del contexto musical, se supone que ha sido institucionalizado por su función principal entre los actores que lo ejercen (por ejemplo, la protesta y su conexión intrínseca con el punk y sus derivados).
  • Si la percepción de X género no ha sido alterada, es porque los elementos o rasgos que definen su personalidad han sido conservadas como características exclusivas de X por ende el rol no ha mutado de actor en actor.
  • Si existe música para cada ocasión, supongo que puedo confirmar que entonces a cada género se le ha adjudicado una personalidad única.
  • Como en las personas, se les permite variar en un mínimo por los diferentes rasgos externos que han adquirido a lo largo de su existencia.
  • De no ser mutable, es porque hay una incompatibilidad en el rol del género, por ende sí existe un concepto de respeto hacia el género. Y es algo que se ha construido socialmente, ¿no? Ej: no tiene cabida una lírica de reggaeton en un contexto punk; vice versa. Esto es producto de la proyección de nuestras representaciones mentales.

Complicado pero abordable con un poco más de investigación. ¿Qué opinas?

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